Hace algunos años, cuando cumplí los 18 años, y después de pedirle a mi padre un coche para poder soltarme con el carnet y afianzar conocimientos, el día de Navidad, debajo del árbol, encontré unas llaves.

Como a cualquiera le ocurriría, bajé corriendo las escaleras hasta la cochera (en pijama y todo). Abrí la puerta y… Voilá… Allí estaba el coche… De peluche, pero coche al fin y al cabo.

Por supuesto, como broma no está nada mal pero este peluche también puede servir para muchas otras cosas. Por ejemplo, para los más pequeños puede ser una forma de acercarlos a los coches sin que se vayan a hacer daño y también para coleccionar ya que puedes encontrar varios modelos de coches.

Este peluche es para los más pequeños aunque hay que tener especial cuidado por si le tiran un bocado o bien le rompen la tela de peluche, porque pueden tragar lo de dentro y asfixiarse.