Hay ocasiones en las que para enseñarles a los niños de la mejor forma nos podemos ayudar con juguetes o peluches para hacerlo. En las escuelas infantiles, por ejemplo, no les dan fruta de verdad para que las identifiquen sino que lo que hacen es darle fruta de juguete y aunque un día o dos les enseñen la fruta de verdad, ellos aprenden con los juguetes.

Con los peluches pasa lo mismo, que siempre podemos enseñarles distintos tipos y ellos sabrán lo que es cada uno. Basta con mostrarles, por ejemplo, estos peluchitos de calabazas. Son dos peluches monísimos y lo cierto es que, aunque no se parecen mucho a una calabaza de verdad, salvo en el hecho de que son naranjas y tienen arriba un tallo y unas hojas verdes, hay que ponerle mucha imaginación para encontrar el parentesco (a mi al principio me parecían naranjas).

De estar forma hasta podemos hacer una colección de alimentos en peluche, seguro que, por coleccionar, no nos falta.