
Aún recuerdo cuando era pequeña y veía los dibujos animados. Uno de los que más me gustaban eran los de Asterix y Obelix, quizás porque eran unos dibujos simples, porque no tenían mucha historia, aunque lo cierto es que me gustaba que tuvieran esa historia, que llegaran a algo más que a dar puñetazos a los romanos.
De los personajes que hay en la historia, el que más se recuerda es Obelix, ese grandullón de gran corazón que tiene una fuerza sobrehumana. Supongo que, a esta altura, ya sabrás que su fuerza se debe a que, cuando era pequeño, se cayó en una marmita llena de poción mágica y se la acabó bebiendo de modo que los efectos de la poción en él son permanentes (por eso no puede beber siempre que quiere la poción, a pesar de que le gusta).
El peluche de Obelix mide unos 28 centímetros y es estupendo para abrazarlo (porque se puede amoldar a uno). Además, también nos sirve de decoración aunque si sólo es Obelix nos faltaría, como mínimo, su perrito, que siempre le acompaña.
Tags: obelix