
Cuando ves los peluches en la sección correspondiente en las tiendas de juguetes, lo más normal es que experimentes un sentimiento de dulzura, en la mayoría de los casos. Por ejemplo, cuando estás embarazada, ese sentimiento es mayor porque ves a los peluches como una forma de exteriorizar los sentimientos que tienes hacía los demás.
Algo parecido es lo que ocurre con cualquier peluche que vemos, que nos hace evocar sentimientos, bien porque nos hace pensar en que es bonito, que es diferente o que nos llama la atención como una forma de mostrar afecto hacía nosotros mismos o hacía otras personas.
Con este pequeño tigre (o león) me ha pasado eso, que me he sentido como si fuera algo precioso. Lo que más llama la atención del mismo es el hocico que tiene, casi rojo, que sobresale de cualquier otro color. Por lo demás es un peluche de pelo corto, gustoso, y con un lacito, pero el hecho de tener el hocico así y unos ojos que parece que te miran, ya hace llamar la atención.
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